La invitada
No la esperábamos, mucho menos él.
De alguna forma los que allí estuvimos fuimos sacudidos "in illo tempore" por la repentina ausencia a que la condenó el norte.
Para nosotros, los del sur y en esos tiempos, la distancia era una verdad a secas. Y el olvido...algo más parecido a lo que sigue siendo hoy, irremediable.
Aunque los deseos de muchos la trajeran con palabras invocatorias a este presente imposible, la mujer con apellido de doctrina permanecía sólo asida a la memoria amorosa de "ese hombre" cuyos territorios delimitaron otros afectos posibles.
Pero la mujer enamoradamente cierta la invitó al agazajo, y ella, aunque lo ignoraba, respondió a raja tabla con esa fidelidad que existe entre las inopacables pares.
Inocentemente rubia se dejó ver a través de la ventana plana que no pudo con sus eternos contornos, deslumbrantes, mil veces definidos y otras tantas impredecibles.
Le susurró mensajes privadísimos, inaudibles arrullos para el resto.
Luego iluminada por sus propios deseos y los de él, desapareció.
Yo presentí, no me pidan más, que esta vez tampoco seria para siempre.
La invitada(OTROS) Texto Ingresado por: Liliana Speroni, Argentina (visitante)
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